Cuando uno fija la vista en el plato, en el envoltorio, en el envase o, incluso, en el "tupper", es posible que le surjan infinidad de cuestiones con respecto a lo que allí se encuentra. Algunas de ellas, muy básicas, como el "¿quién ha procesado esto?" o "¿qué composición tiene este alimento?", pasando por "¿esto es un alimento sano?", "¿me ayudará a conseguir un objetivo x?" y llegando hasta preguntarnos cómo el conjunto de todo lo que comemos afectará a la salud. Es normal.
En la actualidad, la investigación en nutrición ha ido avanzando a la par que la ciencia, pudiendo contestar a muchas de esas preguntas con solvencia, y transmitiendo el conocimiento a la población desde los profesionales de la salud. Sin embargo, existe una gran confusión en este ámbito, debido a opiniones, interpretaciones o afirmaciones con o sin ánimo de lucro acerca de todo lo que tenga que ver con la alimentación, y que muchas veces se emiten sin conocimiento. Uno de los principales motivos de la aparición de este falso conocimiento es concebir la alimentación como algo común y que hacemos todos, dando el derecho a "opinar" y asesorar a otros según experiencias propias. Si esto lo unimos al papel de la publicidad y el mundo del marketing, no es de extrañar que el seguimiento de prácticas inadecuadas sea algo común. Así pues, todo ello conlleva consecuencias, obviamente, negativas para la salud, y muchas veces (en el caso de personas no profesionales con ánimo de lucro) para el bolsillo.
Por ello, quizá sea conveniente indagar en esa red de información tan basta para analizar y, en su caso, corregir. El objetivo, pues, es conocer fundamentos de nutrición para crear hábitos saludables y conocimiento de cómo comer, evitando caer en malos consejos y en todo aquello que entrañe peligro. En definitiva, aprender a cuidar la salud con los alimentos, descubrir la nutrición.
“Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina.” Sócrates